Entrará en mi vida aquél que tenga su propia vida, quien me invite de vez en cuando a compartirla sin que quiera matar la soledad conmigo; quien entienda que al amor en libertad, también le gusta la compañía.

Páginas

domingo, 23 de noviembre de 2014

Y no hay más.

Quédate con ella y mírala dormir. No la despiertes, está soñando contigo.
Desvistela con los ojos, observa sus lunares y cada una de sus pecas.
Recuérdate a ti mismo por qué te gusta tanto.
Sal a fumar, pero déjale una nota. Dile cuanto la quieres, y, escríbele que volverás.
Vuelve.
Si aún no ha despertado, susurrale al oído, que no hay tiempo que perder.
Preparale un café y dile que la quieres.

domingo, 16 de noviembre de 2014

Madrid.

Nada ha cambiado desde que te fuiste, por aquí sigue lloviendo y me sigues teniendo arrítmico el latido. Quizás, es que desde que no te has ido, has parado el tiempo, y a mi, me has pillado sin relojes para echar a correr sin ti.
Dejaste en Madrid tu ruido, te llevaste las melodías para viajar en tranvías que te alejaban de mi. Vaciaste los bares de borrachos, y los dejaste en la calle agarrados a un vaso como me agarro de tu risa.
Ahora, cada vez que me paso por Malasaña me preguntan si sigues tan bonito como aquella noche, y yo les digo que me miren, que te van a encontrar en cualquier rincón de mi vida. Que te llevo puesto hasta en la piel, que hoy me he vestido de ti, y lo que me rodea son tus caricias.
Que ahí estás, sin haberte pedido que te quedaras. -O bueno, a lo mejor sed me escapó alguna vez, pero no me lo tengas en cuenta, que ya sabes que el alcohol transforma los pájaros en papel-
Madrid...
Madrid dejó de terminar en d cuando te convertiste en valiente y pusiste todo perdido de consonantes.
Madrid, que sepas que si todas las frases hablan de ti, es porque él se ha encargado de convertir las ciudades grandes, en pequeños poemas para dormir.

Eres mi núm3ro favoritO

Dura de cabeza y corazón. Siempre me has definido así, como una chica extraña y lo que a mí me extraña de verdad, es que sigas conservando mis cartas entre tus cromos favoritos.

Que después de que te abandonase en la carretera, no sufras ataques de pánico en las gasolineras, en las curvas, ni en mis llamadas por teléfono.

Me resulta ridículo escribirte una carta, porque tienes garabatos míos hasta en tu diario. Marcas de mis golpes en el recuerdo, amor de mis manos deslizándose en tu cara, todos mis susurros detrás de tus oídos...

Pero a veces tengo miedo. Yo que cruzo sin mirar, bebo sin control y vivo sin sentido. Tengo miedo, coge lo que quieras.
De no poder decirte suficiente cuanto te miro, de no saber expresarme cuando te toco; de que no entiendas mi lengua cuando te recorre, de que te asuste más de lo que me asustas a mí sentir.

Miedo de que todavía tengas dudas de que fuiste tú el que me dijo que el amor son dos calcetines de distinto número; una película que empieza por el final, una cama sucia y siempre sin hacer. Manos entrelazadas, cuchillos volando.

Te lo soplo aquí en este código que yo manejo y tú comprendes. Que los kilómetros que nos separan siempre equivaldrán a nuestras ganas de dejarnos sin aire. Que aquí, mientras la gente vuelve de trabajar, alguien no olvida las puntas de tus dedos. Que la nostalgia es sólo una puta que ya me tiene dicho que no compita con ella.

Supongo que el calendario cada vez tiene más nombre y menos hojas. Que todo el que salta en mi cama acaba diciéndome que te echo de menos. Que las alfombras de mi cuarto ya no sirven para volar, que el día que nos conocimos cada vez acumula más polvo y yo sólo vuelvo al principio para insinuarte que...
Sigo teniendo miedo, no te has llevado nada.

Miedo de que algún día te canses de llevarme en brazos a casa cuando bebo más de la cuenta, de besarme las comisuras, de esperar tras el cristal. Miedo a que tus drogas estiren de mis palabras, miedo a que mis palabras tiren de tu corazón; miedo a que tu corazón se me olvide en cualquier bar, miedo a que en cualquier bar se te olvide quien soy yo.

No quiero que vuelvas más...

No me importa que no estés aquí conmigo, porque fui yo la que dije que todo esto terminara, supongo que estaría ciega y no quería ver la cruda realidad que estaba a la vuelta de la esquina, cada vez que va pasando el tiempo me estoy dando cuenta que nada ha merecido la pena, nada de lo que vivimos porque vivíamos una triste fantasía y por lo menos yo la vivía, pensaba que se podía cambiar pero ya vi que no. No presumas de lo que no tienes porque en realidad nunca me diste lo que necesitaba, tu interior no era el que yo buscaba, solo vi tu sonrisa encantadora, y tus ojos deseosos eras fácil de querer, no puedo decir enamorar porque nunca lo estuve de ti, vamos a llamarlo capricho si has sido, fuiste y seras un capricho bonito. Me arrepiento de tantas cosas que no sé si contarlas por miedo a que me falten dedos de la mano. Se que alguien me llenara de felicidad cosa que tu no pudiste hacer ni conseguirás...

sábado, 15 de noviembre de 2014

Hoy.

Ha pasado demasiado tiempo. Demasiado tiempo desde que fui yo misma por última vez. Desde mi última sonrisa sincera, desde mi última esperanza. Hoy me declaro fiel a mi patria, que es mi habitación, e instauro como himno el sonido de mis risas. Hoy empiezo de cero, con mis pros y mis contras, y con la letra pequeña del contrato leída. Hoy mando a la mierda todo lo que me hace daño, todo lo que me ha venido ahogando estos meses y saco del cajón de los recuerdos mi felicidad. Abriré las puertas de par en par al amor, a la vida, al sexo, a la alegría... ¡AL AMOR! Hoy comienzo de nuevo, diciendo "adiós" a cada lágrima y a cada minuto de desolación. Me entrego a la adolescencia, a la juventud. Hoy mis sueños han resucitado y mi alma vuelve a respirar. Porque hoy, sí, hoy; hoy yo vuelvo a soñar.

El sexo de las flores.

Qué quieres que te diga, podría escribir por encima de lo que me levantan la voz, y sin embargo, no creo que nadie esté a la altura para llegar a ella.
Porque el tiempo no cura nada, pero el silencio lo acaricia todo.
Mi vida, no estoy lo suficientemente triste para lo muchísimo que fumo, y no veo que el humo haga desaparecer el recuerdo, pero por lo menos lo mancha de risa, que es un color precioso.
Hace ya unos años que me juré no cumplir más, y por el contrario, esto de la inmortalidad me está sabiendo más a tumba que nunca. Recibo demasiadas flores para creer que sigo viva; y todos los cementerios tienen jardines, y eso dice mucho de los que enferman deshojando margaritas, pero muy poco de mí.
La gente, que no es ni eso, cada día tiene más cuento y menos historia, pero qué te voy a contar a ti, que no me hayas contado antes, para que me quede dormida.
Todavía nos aferramos a eso del amor de nuestra vida, y eso que tenemos siete, y eso, que más que los gatos, somos idiotas y un poco adictos al renovarse o mentir. Y un poco yonkis de la piel, y unos putos enamorados del frío, con lo bonito que sería el sol si no quemase.
Joder.
Que no es tristeza por vicio, precipicio.
Que tenemos unas alas muy, muy de puta madre, pero muy, muy poquitas ganas de echar a volar.