Entrará en mi vida aquél que tenga su propia vida, quien me invite de vez en cuando a compartirla sin que quiera matar la soledad conmigo; quien entienda que al amor en libertad, también le gusta la compañía.

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martes, 22 de julio de 2014

Joder. Joder. Joder. Joder. Joder.

Joder, si es que me cago en mi puta vida cada vez que veo lo pienso. Que si, que la cagué haciendo eso, pero joder, ni si quiera sabia si lo nuestro seguía en pie, y coño, lo que hice con él lo hice sin sentir nada, lo que hice contigo lo hice por que me gustabas. Y joder, me estabas gustando mucho, y te juro que si tuviera otra oportunidad no volvería a cagarla ni la más mínima, porque me dedicaría única y exclusivamente a ti.
Te quiero. O te quise, no sé.

miércoles, 16 de julio de 2014

'Un buen amigo es para todo, que no lo sea pa' nada.'

"Pasaste de ser Reina de Shaba a una carga pesada"...


A veces da placer y otras te quita la vida.

Yo creía que el amor era no poder dejar de hablar de alguien. Y lo creo, pero el silencio lo destruye.  

Observo a las parejas sonrientes hacerle el amor a los parques, que no es lo mismo que follar en ellos. Y me pregunto quién de los dos hará la cena esta noche y quién se dejará abrazar al dormir.  También, a veces, me pregunto si duermen. O si no han dejado de soñar por soñarse juntos. 

Escucho a los mortales hablar de cómo sonríe su mitad. Escucho a los inocentes hablar de cómo mueven el culo y el mundo sus culpables del latido. Y me enamoro otra vez, como nunca he dejado de hacerlo. 

Enamoro a tu ego porque tienes tanto amor propio que dan ganas de hacértelo. Ajeno. A las circunstancias. 

Y a veces pienso en cómo se va a despertar, si todavía no se ha ido a dormir...

No despiertes. Septiembre sólo llega para los que se van. 


Que te dejen soñar
de una puta vez
tranquilo. 

Ojalá me perdone la prosa, porque la poesía me abandonaría si supiese que la uso para esto. 

Sigo soñando acantilados, aunque no duerma ni los duerma. Hago como si nada, pero el monstruo del espejo se está ahogando. Y yo sólo soy una niña asustada del reflejo, por eso nunca salgo cuando llueve.   

Hay más peces en el mar, pero mi tierra de nadie sólo tiene charcos. 

Por lo menos la sangre
no devuelve imágenes. 

Ojalá nunca hubiese aprendido a hablar, besaría muchísimo mejor.  Ojala nunca hubiese aprendido a besar, callaría mucho mejor. 

Hay un infinito terror, escondido debajo de esa manía tan humana, de no querer darnos la razón mientras nos regalamos la culpa. 

Tal vez sea tonta, pero todavía no distingo tus dedos del cielo. Que me dejen mirar, donde me dé la gana. 

Mira, el corazón no se rompe; se para. Tengo un corazón tan grande que me es imposible llevarlo a todas partes. Por eso, en situaciones, los bobos dirían que no tengo. 

Aún así, no ando falta de emociones; corro. 

Y sólo le pido a los sentimientos que me perdonen por dejarlos en casa, cuando voy a cualquier parte, en la que no estás tú. 


Y sólo le pido a los sentimientos que te perdonen
cuando vas a cualquier sitio
en el que no estoy yo.

Y se te olvidan. 

Tú no sabes lo que es querer. Yo hubiera muerto por ti; pero yo no mato al tiempo, el tiempo me mata a mi.


Te tengo en el cajón de los recuerdos, también en el de los olvidos, en el de los sueños rotos y los sueños cumplidos.

Ayúdame a quererte en este Julio seco, que pronto llegará el Invierno y aún tengo que encontrar las fuerzas para no dejarnos morir de frío. Deja tus manos enredadas en mi pelo, acerca de nuevo tu boca a mi cuello y susúrrame el silencio de todo lo que hoy nos estamos callando. y es que dime, ¿de qué sirve callarnos la vida cuando así solo nos estamos matando? Ojalá tuviera tus caricias esta noche, la fiebre inunda mi cuerpo y te escribo desde el sofá en donde debería estar acurrucada a ti. La cama parece más grande conforme más te alejas y ya ni siquiera puedo ver tu silueta cuando sale el sol. Mis sábanas son hoy la definición exacta de una eternidad sin ti. Cómo no morir ahogada si en cada verso alejas cualquier esperanza de rescatarnos.
Cómo, si tus manos han dejado de intentar nadar. Las mías están cansadas, mi amor, apenas tienen fuerzas para acabar esta carta y pronto dejarán de intentar salvarte, dame al menos aunque sea... un puto motivo para odiarte.