Entrará en mi vida aquél que tenga su propia vida, quien me invite de vez en cuando a compartirla sin que quiera matar la soledad conmigo; quien entienda que al amor en libertad, también le gusta la compañía.

Páginas

jueves, 3 de julio de 2014

Primer Tres.

Y nos alejamos, con esa horrible sensación de perder algo tan bonito como frágil, y es que, si no me perdió, si que perdió la ocasión de poder hacerme feliz.
Pero ya me estaba acostumbrando a perder.
Siempre con esa inercia de aquél que nunca aprendió a dejar de llorar con las despedidas. Y recuerdo cuando no estábamos tan lejos, y aún, al mirarte, al mirarnos, te brillaban los ojos como si fuésemos a salvarnos. Qué ingenuo, supongo. Estabas enamorado, y es bonito.
Y si algún día me preguntas por qué no volví, te diré que ya conozco mis cicatrices de sobra como para saber que te hubieras ido otra vez en cuanto te hubieras acercado lo suficiente, y no quiero abrirlas de nuevo.

Batallas del 30 de Mayo. First.

Como esos que no se atrevían a quererse porque siempre que lo intentaban terminaban escribiendo cosas tristes sobre el amor de madrugada. Como nosotros. ¿Y qué podíamos hacer? si nos resignamos a esperar, que muchas veces, es también una forma más de alejarse; que podíamos hacer, sino soñarnos por las noches, y también, incluso, cuando despertábamos. Esa era nuestra rutina. Esa. Nuestra bonita forma de morir.
No preguntes. Sólo sé que muchas veces estuve apunto de decirte "te quiero", pero luego pensaba que exponerse de esa forma podría ser peligroso, sobre todo por eso de que hay personas que se toman las declaraciones de amor como una declaración de guerra. Así que te preguntaba cómo estabas, por si había suerte, y me decías, que sin mi, no demasiado bien.

¿Y si no me lo pienso? ¿Y si voy? 
Que difícil es decirte te quiero, y que fácil sentirlo; amor.

Mírame, derrotada por ti, sintiendo una asfixia constante siempre que no te tengo, entre mis brazos, ¿porque dónde sino? aunque no mayor que la que me recorre por dentro cuando te tengo cerca, pensando en todo lo que te haría, todos los besos y todas las caricias, que, aún no te he dado, y que tampoco te daré, por ser la típica gilipollas, la que te va a perder por miedo a perderte.
Mírate, feliz, sonriendo, sin pensar en mi. Con esos ojos, esa sonrisa que vale millones, y ese pelo suave como la seda, como tu piel misma. Oh, tu piel, hablemos de tu piel, de tu espalda concretamente, no puedo hacer otra cosa que estremecerme cada vez que me imagino, en todos los sentidos, recorriendo tu espalda.

Mírame, fumando un cigarro, o un canuto, ya no sé ni lo que es. Echándote de menos, aunque aún te tengo, pero así me voy preparando para cuando no. Andando sola por las calles, de la ciudad, sin pararme a ver si conozco a alguien no, principalmente por mi forma cabizbaja de caminar, intentando buscar mi lugar bajo la tierra.


.

¿Y qué si digo que te quiero?
¿Y qué si te quiero?
Y digo: QUE TE QUIERO; JODER, que te quiero...

TAXI LIBRE, PERO OCUPADA. (Texto de Irene X).

Tú no sabes lo que es volver a casa. Salir del ruido y que
sólo suene música en la que señalábamos cuántos hijos
tendríamos.
Qué vas a saber tú de caminar con el corazón en forma de
tacones. En la mano. Bajo la lluvia.
Tú que vas a saber de calar si siempre desapareces a los doces
golpes de semen contra mi pecho. Si te lavas las manos tras
la tormenta. Ignorante.
Tú no sabes lo que es volver a casa. Buscar un punto de
apoyo sin recordar tu polla. Verlo todo en negro porque se
corren los ojos antes que yo.
Y dormir entre taquicardias. Como si el amor llamase a mi
puerta para embargarme tu recuerdo. Contar pesadillas.
Dormida.
Y despertarme.
Buscar entre aspirinas el remedio para curarme todas estas
rozaduras que me ha dejado tu piel.
Y anestesiarme.
Marcar tu número de teléfono y aparecer en tu puerta.
Porque tú no sabes lo que es volver a casa.
Y yo, sólo, aprendo a dormir en la tuya.

miércoles, 2 de julio de 2014

Que afortunado es sentir detrás el aliento, saber que hay gente que comparte lo que siento, que no estoy solo, después de todo.
Una sonrisa es una brisa de aire fresco. Hay situaciones que derrumban al fuerte, que vienen como manadas de elefantes, quieres correr pero te quedas delante y esperas de verdad que no puedan verte; sientes el miedo natural en un hombre, pero te digo debes sobreponerte, conocer el problema y la raíz de este, y dar la cara como nunca lo hiciste.
He de levantarme, he de mirar dentro de mi, como poder hoy compartir todo lo que me hace feliz, la mejor forma de vivir.
Miro a mi alrededor, con la sensación de que la gente no entiende que el respeto mataría al rencor, que sólo amistad desemboca en amor.
Hoy siento apoyo de mi gente, eso y es lo importante, darle valor al calor del que te protege. Escribo con el corazón.
Atentamente.
Posdata: esta carta es para el que se la merece, al que miró por mi, al que tuvo sueño y no se fue a dormir, que le dio palabras a un llanto sin fin. Familia y amigos, os querré a morir, siempre en mi mente están.