Y de la misma forma que surgió; rápido, fugaz; desapareció.
Mírala a ella, triste, fumándose todos los recuerdos, callándose. Mírale a él, increíble, radiante, feliz, como siempre lo había sido, como nunca había dejado de serlo; como si dentro de una burbuja se hallase y nada del mundo exterior pudiera afectarle.
Joder. Que sé escribir mejor de ti que de mi.
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