Entrará en mi vida aquél que tenga su propia vida, quien me invite de vez en cuando a compartirla sin que quiera matar la soledad conmigo; quien entienda que al amor en libertad, también le gusta la compañía.

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miércoles, 30 de septiembre de 2015

El muro.

Estaba ahí, el muro que todos los que relamente han sufrido por amor levantan para protegerse del futuro. ¿Lo tiramos?, me dijo.

viernes, 21 de agosto de 2015

Prólogo de Elvira Sastre para 'Mi chica revolucionaria' de Diego Ojeda.

Diego, mi Diego, el Diego que yo conozco, es un niño de manos adultas y corazón arrítmico. Si le miras a los ojos y él te mira a ti, podrás ver la playa más bonita de sus islas; si te deja balancearte por su acento, te sentirás la chica mas guapa del baile; si tienes la suerte de caer en sus letras, borrarás el vacío de tu abecedario. Tener a Diego en tu vida es saber que dentro de ti siempre habrá una puerta abierta.
El día que conocí a Diego, noté el bullicio que lleva dentro, y eso me gustó: no lo oculta. Es un chico capaz de reconocer la parte bella de la duda y de abrazar con cariño a sus miedos; él sabe que la felicidad se esconde detrás de la tristeza y la busca a través de todos sus monstruos. Si no lo encuentra, sigue rascando. Si la encuentra, lo grita a los cuatro vientos y se vuelve un vendaval precioso. Diego es tierno, cariñoso, inseguro, soñador, frágil, valiente, amigo y sincero, y lo más bonito de él, es que a veces se le olvida. Por eso devora poemas y poetas: para que se lo recuerden (bien sabemos que leer poesía es mirarse a uno mismo, darle la vuelta a tus propios ojos).
El día que conocí a Diego, tomé uno de sus aviones hacia su universo, y desde entonces siempre vuelvo a él cada vez que se me olvida volar.

sábado, 8 de agosto de 2015

Disparos.

Mis sentimientos son balas para quien los provoca.
También hay infiernos de los que sales con ganas de volver a ellos.
Tú no abrazas, tú taladras el alma. Tú no observas, tú detallas la vida. No es nostalgia, es principio de quererte.
Lo bueno de tener el corazón tan así, tan a trozos, es poder quererte con cada uno de ellos.
Todo el que salta en mi cama acaba diciéndome que te echo de menos.
Le dijo: quiéreme como si fuera cerveza, y fóllame como si me hubiese bebido la última.
Seguís creyendo que las personas son lo que dicen, cuando en realidad son lo que callan.
Qué vais a saber del amor, si mutiláis margaritas para tratar de comprenderlo.
Si lo que he metido es la pata, ¿por qué me duele el corazón?

sábado, 25 de julio de 2015

Al final tuvimos suerte.

A pesar de la dictadura del tiempo, vuelvo a aterrizar en tu cuerpo, y siempre parece la primera vez. 
Llego despistada cargando con una maleta llena de dudas que dejo olvidada en la terminal, cuando apareces para curarme la boca con tus besos. 
A ver como te explico yo que quiero que vuelvas,
que vuelvas a hacer pedazos el colchón
que vuelvas a celebrar la vida
a derribar las puertas,
que vuelvas.
Quiero decirte si volvemos a empezar, que estuve un tiempo respirando bajo el suelo, que ni los bares me supieron consolar; y cómo iba a decírtelo, si nunca bailas solo, y cada vez que llego yo te vas.
Dejé tu hueco en el sofá, tu voz escrita en el cristal, tu ropa sobre el edredón.
Quiero decirte si volvemos a empezar, que vino fuerte la corriente y pudo más, que me llevó arrastras, que no hubo tanta suerte.
Quédate, hagamos todo como la primera vez, y bésame los labios sin saber por qué, te sale bien. 
Quédate, será segunda parte que sale bien, vendrán veranos largos, y otro amanecer.
Y eres tú, que me ha salido fuego de nombrarte, que bailas a mi lado sin rozarme, tú, que te has cansado y ya no esperas, que no has tenido tiempo de llamarme, que buscas tu destino en otra parte. 
Ya se ven las cosas diferentes, al final tuvimos suerte, todo fue a mejor. 

jueves, 16 de julio de 2015

Uno es de donde llora. (Texto de Elvira Sastre).

Siempre estoy de vuelta
porque uno es de donde llora.

El pasado me llena los ojos de polvo,
de piedras,
de arena molesta,
y todos aquellos que dicen que es el tiempo
el que controla los latidos
saben que miento
cuando les digo que es algo
y no alguien
quien ha interrumpido mi parpadeo.

(...)

Busco alguien
que me mantenga viva de cuerpo presente.

Alguien que sepa
que el ahora es un suicida al borde del puente
a una coma de la liberación,
el envoltorio de un regalo,
la mirada de un ciego,
un premiado incomprendido,
la vida con la piel de gallina.

Alguien a quien querer aquí y ahora.

(...)

A veces conjugo en futuro
porque suelo creer en todo lo que no existe.

El futuro me miente con piedad,
como un engañabobos,
como un político idiota.
Es una quimera a la que no llega mi dedo corazón.
El futuro es entrañable.
El futuro es eso que no es
y en donde estamos todos.

(...)

Sin embargo,
a veces te miro
cuando te abrazas a mi en el sofá después de comer y sonríes, respirando sobre mi pecho
y me dices eso de:
"no te buscaba,
pero besas mis instantes
y ahora es mi futuro quien te espera",
y me resulta imposible no pensar:
"en la teoría todo es una mierda;
pero, en la práctica, tú estás encima de mi
-y viceversa-
y todo es maravilloso".

domingo, 28 de junio de 2015

Una vez más.

Somos sólo luz, dos cobardes que no encuentran la manera. Dos idiotas que no saben como hacer una vida con la vida que les queda.
Entro en tu cuarto y dejo los sentimientos encerrados en cualquier cajón antes de desnudarnos. Para que no me hagas daño. Para que no duela.
           El frío sólo lo siente quien tiene la costumbre de acercarse demasiado a lo que otros esperan de ti, o quien encara sin armas la llegada del invierno.
Y después de este amor sin sentimientos, sólo me queda aceptar que ya no quedan brasas donde soplar. Que el amor no se merece, surge o no surge, y si surge, después hay que aprender a saltar las tapias del miedo.
Qué quizás me equivoque, que con suerte aún recuerdas algo. (Amar a alguien conlleva consigo la posibilidad, por no decir la seguridad, del olvido.) Me dicen que te olvide, y tienen razón, pero lo dicen porque no saben lo ligeros que son dos amante cuando es correspondido.
Pero mejor me despido.
Me están subiendo los tres polvos de más que te debo, como una droga que no consumes pero afecta.

lunes, 15 de junio de 2015

Lugares.

No fue justo.
Tampoco pude darle más.
Para él el amor era un hogar,
para mí un hotel de paso.