Entrará en mi vida aquél que tenga su propia vida, quien me invite de vez en cuando a compartirla sin que quiera matar la soledad conmigo; quien entienda que al amor en libertad, también le gusta la compañía.

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lunes, 2 de marzo de 2015

Debería ser más

Debería ser más valiente, admitir que todavía me giro cuando me dedican una sonrisa subliminal. Que no me asusto si me agarran de la mano. Que todavía me sonrojo si me guiñan el alma. Que siempre dejo mi casa pensando que esa noche no dormiré ahí.
Ser un poquito menos cobarde y reconocer que me pierdo en las fronteras de unas piernas largas. Que la invitación no es a la copa, sino a jugar a ser un rato animales, sin pretensiones, sin complicaciones, sin que me hagan el desayuno y me lo traigan para que se enfríe en la cama.
Sin tus besos de buenos días, sin tus polvos de buenos recuerdos.
Lo dicho, que debería admitir que todavía juego a ver quién me quiere esta noche a sabiendas de que no habrá forma de que vuelvas a ser tú.

jueves, 26 de febrero de 2015

La noche deja de tener sentido cuando te despides con un "buenas noches"

Al final, para la inmensa mayoría, la felicidad consiste en obtener un millón y no morir antes de gastarlo.
Para mí la felicidad, sin embargo, es que tú abras con pereza un ojo a las cinco de la mañana. Titubees mi nombre como si fuese tu primera palabra y esperes con inquietud a que yo responda el tuyo como si fuese la última.
Siendo eso tan simple, a veces me pregunto, por qué ellos parecen más esperanzados en la felicidad siendo su deseo mucho más complejo que el mío.
Supongo que porque en este momento es más probable que yo obtenga un millón

a que tú vuelvas a llamarme.

sábado, 7 de febrero de 2015

Pero estás fuera de la ciudad.

Pues dejemos tu cama perdida de mis pecas.
De una vez. Por todas.
Las que fuiste y serás.
Las que ahora eres. Contra mí.
La golfa. La rey. La
todo para siempre. La nada. La
ahora no te hablo. La
vamos nos marchamos y a la
mierda el planeta. La
qué cenamos mañana. La
es hora de cazar. La
amor hazme de barro entre las
piernas.
Comerte a versos hasta
dejarte los labios azules.
Despacio matar cuervos
en tus nítidas clavículas.
Comer los caracoles de tus frases
boca a boca. Desnudarte miedos.
Pero te me has marchado.
Estás lejos. Madrid.
En casa de tus padres.
Y dices que hasta el lunes
no habrá mundo ni alegría.
Y sin ti más me duele
este país de seis millones
de parados. De casi cincuenta
millones de cadáveres.
Que se mueren de ganas
de volver a vivir.

domingo, 25 de enero de 2015

¿Ñañaña?

Que presuma de tener Irene,
que no soporte que otro tenga a Irene,
que nunca la tenga del todo.

Que sólo se la quite yo.

sábado, 17 de enero de 2015

3.33

Dime algo que no sepa,
por ejemplo:
que tu tristeza siempre fue una excusa,
que mis dedos fueron flores subiendo por tu costado,
que me echas de menos y sabes a sal,
que te destrozó no intentarlo,
que tu cama es el lugar más frío de esta parte del mundo,
que llegas tarde a todos los sitios
porque vives en el pasado.

Dime algo que no sepa,
por ejemplo:
que no me quieres,
que eres feliz
o que, de puntillas,
llegas a tocar las nubes de mi cabeza.

Te diré algo que no sabes,
por ejemplo:
que aún sostengo tu novena nota
en mi cuerda de tender,
que se murieron todas las plantas que tocaste,
que no me arrepiento porque jamás te llamé futuro,
que un día me acosté con tu recuerdo
y desde entonces me levanto en medio de un
                       charco de cenizas,
como si hubiera dormido sobre un fuego
                       carnívoro del tiempo.

Te diré algo que no sabes,
por ejemplo:
que el día que moriste nadie vino a verme,
que eres causa y afecto,
que me hace feliz
ser feliz
sin ti.

domingo, 4 de enero de 2015

Ahora te busco; nunca te encuentro.

Te busqué como se buscan los objetos perdidos, sin demasiada esperanza.
Hicimos el amor como si no fuera aquella nuestra primera, ni nuestra última intención. Como queriéndonos dejar algo para luego, para después. Para nunca.
Te escribo ahora, tarde, como siempre, porque ya sabes que no sé escribir cuando debería hacerlo. Te escribo ahora, que ya te he perdido, tal y como estaba calculado el minuto antes de encontrarte.
Perdona por tanto, si ahora me permito enamorarme de ti. Ya sabes que nunca me han gustado las personas hasta que las hago personajes.
Ahí, entonces, aquí, si sé amar, y besar, y follar, y tratarte como te mereces, bien y mal.
Sobre el papel no hay caricia que se me resista; ni se fingen los orgasmos, ni los susurros de después. Aquí puedo describirse con tan sumo cuidado, como si de volver a crearte se tratase.
Puedo hacer que digas exactamente lo que quiero escuchar, puedo hacer que quieras quedarte, y soltarte cuando yo decida echarme atrás.
Te escribo ahora, que no te tengo porque es la única manera que sé de tenerte.
Aquí, sobre el papel, eres tan y como imaginé, sin defectos, y las virtudes las invento. Aquí te creo yo, besadome en tu molde, pero partiendo desde cero, esculpiendo tu silueta como se esculpen las siluetas más perfectas, con la lengua y los dedos, y las manos y los ojos, y tu pelo y el mio, y tu piel y mis gemidos.
Te he conseguido hacer tan real, que casi te creo con los ojos abiertos, que casi te quiero, y es perfecto.
Tú no hace falta que vuelvas, ni para irte ni para quedarte. Y no es que no te eche de menos, es que desde que te has ido,
por
fin
te
tengo.